DECLARACIÓN POLÍTICA

CONFERENCIA NACIONAL UNITARIA DE LAS IZQUIERDAS.

 

20 de Noviembre de 2009.
TEATRO DEL PUEBLO.
Ciudad de México.

DECLARACION POLITICA

Hoy, 20 de Noviembre; es un día propicio para iniciar la confluencia de las luchas de todos.
México reclama la unidad de los ciudadanos bien nacidos para recuperar su futuro como nación. Las izquierdas no pueden permanecer sordas e indiferentes a este reclamo.
Los gobiernos que se decían herederos de la Revolución Mexicana traicionaron sus postulados, primero aplicando el programa de la derecha, y después entregándole el poder en una transición neoliberal.
Las crisis diversas que se han suscitado en México los últimos treinta años, han sido aprovechadas por los gobiernos de la transición neoliberal para entregar los recursos naturales, las empresas estratégicas, el patrimonio nacional, y las decisiones políticas a los poderes fácticos que se mueven en los circuitos financieros, políticos, de las telecomunicaciones, del narcotráfico y otros; excluyendo a los ciudadanos de las decisiones nacionales.
La dispersión, el fraccionamiento, falta de organización y acciones unitarias tanto de las izquierdas sociales como de las partidarias, así como de los liderazgos políticos, intelectuales, académicos y sociales que conforman el amplio abanico del sector progresista y de izquierda en México, han acotado seriamente las posibilidades de influir de manera importante en el rumbo de la nación.
En las elecciones del 5 de julio próximo pasado la ciudadanía envió mensajes muy claros de rechazo y reproche al proceder de las izquierdas partidarias y a sus liderazgos, al negarles votos y sufragando mediante la abstención activa o de plano ausentándose de las urnas.
Asistimos a una embestida conservadora en los Congresos locales en contra de los derechos de las mujeres.
El gobierno arremetió en contra del Sindicato Mexicano de Electricista decretando, de manera ilegal, su extinción. Es previsible que seguirá en contra de otros sindicatos.
La sociedad mexicana conserva expectativas con respecto al papel que pueden jugar las izquierdas en el futuro inmediato en el impulso de políticas públicas y formas culturales que conduzcan a la superación de los severos problemas económicos, de los ingentes rezagos sociales y de la inseguridad pública.

Hoy, 20 de Noviembre de 2009, a un año del centenario de la Revolución Mexicana y del bicentenario del inicio de la lucha por la Independencia, ciudadanos mujeres y hombres libres, representantes de organizaciones progresistas y de izquierda, sindicales, campesinas, sociales y políticas declaramos:

1. Los gobiernos de la transición neoliberal del PRI y del PAN, son incapaces de enfrentar la crisis general que ellos mismos han provocado en México.
2. La situación del país es peligrosa como nunca. El desempleo, la pobreza, el hambre, la delincuencia, la violencia, la militarización, los conflictos laborales, la pérdida de credibilidad en las instituciones, la dependencia alimentaria, la corrupción, la migración, la violación de derechos humanos y supresión de derechos sociales, la destrucción de recursos naturales, el despojo de tierras, el nulo acceso a la salud y la educación, el retroceso democrático, la quiebra y desmantelamiento de la planta productiva nacional y de pequeños y medianos empresarios, la perdida de valores, la debilidad, división y dispersión de las organizaciones que conforman el amplio y diverso espectro de la izquierda, son las características de la crisis.
3. El contubernio actual de PRI y PAN, desde los poderes ejecutivo y legislativo, no gobierna para la población, gobierna contra ella. Incrementa impuestos, provoca la quiebra de empresarios, disminuye los apoyos a la educación básica y superior, polariza a la sociedad y le transfiere el costo de la crisis a los trabajadores del campo y la ciudad; y prepara más reformas para eliminar derechos laborales, entregar las telecomunicaciones y empresas estratégicas a extranjeros, y facilita la privatización y despojo de tierras y aguas a campesinos e indígenas.
4. El cogobierno del PRI y PAN utiliza la crisis para remodelar al país como se los exige el aplauso e interés y beneficio de los poderes fácticos, nacionales y extranjeros, y para ello cuentan con la desorganización, la dispersión, las rivalidades, la desconfianza y la división de las fuerzas y organizaciones progresistas y de izquierda. Pero ¡Eso se acabó! ¡La unidad de las izquierdas inicia hoy!
5. La unidad de las izquierdas avanza cotidianamente, inicia como el murmullo de la cigarra que anuncia la llegada de la lluvia. La unidad es la exigencia principal, lo dicen los campesinos, los indígenas, los del SME, lo demandan los de Atenco, los desempleados, los que hoy fueron despedidos, los rechazados de las universidades, los paisanos que ya regresaron, y sus familiares que ya no reciben remesas, en las fábricas, en la calle, en el tianguis, los jubilados, las católicas por el derecho a decidir, las madres de los presos y desaparecidos, de los periodistas asesinados, de los niños de Sonora y de las muertas de Juárez y de los miles de muertos en la absurda guerra contra el narcotráfico. ¡Unidad! exigen los mineros, los afectados por la construcción de las presas y por la contaminación de la Minera San Javier y los de Zimapan; los enfermos de SIDA, los discapacitados, los niños de la calle, los familiares de los desaparecidos, los presos políticos, los que no tienen casa, los que la perdieron, los maestros, los investigadores, los artistas, los comerciantes ambulantes, los que tiene hambre, los enfermos, los poetas, los chavos banda. En todos lados, en todos los tonos gritan, ¡Ya basta! ¡Unidad!

6. La unidad de las izquierdas es la unidad de las mujeres, de los jóvenes, de los adultos mayores, de los campesinos e indígenas, de los empresarios nacionalistas, de los trabajadores, los maestros, comerciantes, luchadores y dirigentes sociales y sus diversas organizaciones que hoy decidimos conformar un “Movimiento Nacional para la Unidad Progresista, Democrática y de Izquierda”.
7. Nuestro Movimiento Nacional para la Unidad, enarbola un programa plural, múltiple, integral, incluyente, que abarca: a) la construcción de un nuevo régimen republicano; b)el cambio del modelo económico; c)la recuperación de la soberanía nacional en todos sus ámbitos; y d)el fortalecimiento de las garantías individuales, derechos sociales y humanos.
8. El Movimiento Nacional para la Unidad Progresista, Democrática y de Izquierda será:
Pacífico: porque utiliza las armas constitucionales, la movilización, la protesta y la propuesta, y la desobediencia civil para alcanzar el poder.
Patriótico: porque reivindica las tradiciones revolucionarias del pueblo mexicano, se funda en las particularidades de la nacionalidad y en los nuevos sentimientos de la Nación.
Plural: porque reconoce en la diversidad de todos los que luchan por la dignidad, la libertad, y la justicia; la riqueza y libertad de sus participantes.
Solidario: porque establece redes de apoyo y ayuda mutua.
Autogestivo: porque confía en la responsabilidad ciudadana y en las formas de organización colectiva para decidir libremente.
Constructivo: porque plantea edificar un país justo y digno.
Libertario: porque lucha contra cualquier forma de opresión; explotación y marginación social.
9. Hoy, ya no es tiempo de continuar divididos. Podemos ser diversos, pero no debemos continuar dispersos. Alejemos resquemores, antiguas querellas, disputas y desconfianzas entre nosotros. Continuar así, solo favorece a los adversarios y a quienes se han enriquecido llegando al poder con el voto de los pobres, y han colocado a México en la quiebra y al borde de un estallido social.

Conmemoramos el 99 aniversario de la Revolución Mexicana reconociendo que una nueva etapa de la unidad de las izquierdas esta en marcha, y anuncia una nueva revolución, pacífica, constitucional, constructiva y patriótica, autogestiva, y responsable de nuestros tiempos, necesaria para darle una salida popular y democrática a la crisis en que los gobiernos del PRI y PAN han sumido a México.
La solución está en nuestras manos; construyamos la unidad y respondamos con altura de miras al desafío que actualmente enfrentamos.

Convocamos a los ciudadanos y a las izquierdas a coordinar acciones a solidarizarnos en las luchas mutuas y a enriquecer un proyecto alternativo de Nación para reconstruir a México desde una perspectiva social y popular.

GARANTÍAS INDIVIDUALES

FORTALECIMIENTO DE NUESTRAS GARANTÍAS INDIVIDUALES, DERECHOS SOCIALES Y HUMANOS, COMO LOS DE: EDUCACIÓN, CULTURA, SALUD, VIVIENDA, RECREACIÓN, LIBERTAD DE EXPRESIÓN, MEDIO AMBIENTE, EQUIDAD DE GÉNERO, MOVILIDAD HUMANA, SEGURIDAD Y JUSTICIA.

Las garantías individuales concebidas en forma histórica desde la misma creación del Estado, han sido consideradas como derechos inalienables del pueblo, derechos que se deja para sí y que deben de ser respetados por el Gobierno, dado que este es una parte del Estado y no el Estado mismo.
Por ser de gran importancia para el pueblo mexicano el respeto irrestricto de las garantías individuales, se aborda en términos de las contradicciones irreconciliables de la sociedad antagónica en la que vivimos.
En el periodo actual de transición hacía la democracia nos encontramos bajo el efecto de la anarquía, prepotencia, abuso de autoridad y violentación a ley suprema, en tal sentido, el modelo social capitalista que impide todo crecimiento e indicador de desarrollo cultural, social, tecnológico y científico, educativo, salud, equidad de género, seguridad y justicia, movilidad humana, etc. ha venido siendo combatido por las fuerzas democráticas, revolucionarias y liberales de este país, sin conseguir hasta este momento una reforma del estado que nos permita caminar en la órbita de un estado que niegue la acumulación salvaje del capital y que reivindique el desarrollo pleno de nuestro pueblo en materia económico-social, por tal motivo esta lucha tendrá que concluir con la construcción de un estado, incluso con visión binacional, que asegure una verdadera distribución de la riqueza en el sentido de equidad, tanto en la producción como en la distribución y desarrollo pleno del pueblo mexicano, el cual hasta nuestros tiempos ha sufrido de una explotación y opresión institucionalizada.
Los diversos periodos del desarrollo del estado, han observado flujos y reflujos en cuanto a la construcción de una sociedad equitativa en materia de empleo, vivienda, asistencia médica, educación, cultura, movilidad humana, esparcimiento, hoy por hoy, debe decirse que la clase obrera, campesina y los trabajadores en general, al igual que las familias, han estado han carecido de beneficios que permitan la consolidación de la célula de estado, es decir, la familia. En este periodo de la historia ha sufrido fuertes reveces al grado de manifestar en la vida cotidiana la máxima descomposición familiar pues no existe ya la escala de valores que van unidas al progreso humano, por tal motivo, la célula del estado debe ser reivindicada con sus valores de integración familiar, en el ámbito de la honradez, de la ética, de la moral, y del desarrollo progresivo en el perfeccionamiento de las áreas infinitas del conocimiento.
La democracia formal del sistema capitalista mexicano, solo existe en los archivos del estado y en los instrumentos defraudadores del sistema electoral mexicano, llámese Instituto Electoral Federal (IFE) o Tribunal Electoral Judicial de la Federación, los instrumentos de control en comento son los encargados de legalizar lo ilegal, le legitimar lo ilegítimo por ello es inconcebible el fortalecimiento de nuestras garantías individuales, sociales y humanas ya que el garante de dichas garantías es precisamente el verdugo de los indicados pues el poder judicial, está en manos de sujetos que sostienen la piedra fundamental del sistema jurídico mexicano, que enarbola como principio básico, el poder de la corrupción, la inmoralidad, la prepotencia, ratificando así la sepultura de la ética profesional que debe tener todo conocedor del derecho y máxime si son impartidores de la justicia. Desafortunadamente dichos administradores de la justicia, los rige la deshonestidad y la avaricia, toda vez que día tras día fortalecen su bunker de la corrupción, de aquí se desprenden que tanto: ministros, magistrados, jueces federales, jueces locales, procuradores, presidentes de las comisiones de derechos humanos, ministerios públicos y burócratas de la administración pública sean responsables de la muerte de la honradez, la ética, de la moral y del profesionalismo, principios básicos del quehacer público.
Abundando al respecto, debe decirse, que los gobernantes de este país, han abandonado e incumplido los principios de justicia social y llenándose de privilegios y riquezas ilícitas, que ofenden al pueblo, lo oprimen y lo desvalijan, así mismo violentan con sus acciones prepotentes, las garantías individuales, sociales, laborales y humanas, consagradas en nuestra ley suprema, además se incurre sistemáticamente en el abuso de autoridad, en consecuencia, la historia de este pueblo exige la transformación del estado y de sus sistema jurídico-político. En este sentido seremos consecuentes los/as luchadores/as sociales y revolucionarios/as de las declaraciones de la Carta Magna, específicamente tenemos que:
Hacer efectivo la aplicación del artículo 39 de nuestro máximo ordenamiento jurídico, el cual sostiene que la soberanía nacional reside esencial y originariamente en el pueblo. Todo poder público dimana del pueblo y se instituye para beneficio de éste. El pueblo tiene en todo tiempo el inalienable derecho de alterar o modificar la forma de su gobierno, por lo que para lograrlo se debe legislar la ley reglamentaria correspondiente para poder hacer efectivo el poder del pueblo.
Derivado de lo anterior se deben derogar los artículos constitucionales 96, 97, 98, 99, 100 y 102, con la finalidad de hacer un orden jurídico congruente con la realidad del cambio histórico-social que el pueblo demanda. Por otra parte, es fundamental retomar el espíritu de los artículos 27, 28, y 123 en cuanto a la reivindicación de los derechos fundamentales de los campesinos y obreros, así como recuperar la rectoría del estado con amplio sentido social, reivindicando los derechos de todos los sectores históricamente marginados como son: los pueblos originarios, la población migrante, la mujer, entre otros.
En razón de lo anterior, es imperativo que desaparezcan aquellas instituciones que han impedido que el pueblo ejerza sus derechos, tales como el Instituto Federal Electoral (IFE) y el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, dado que todas sus actuaciones han servido como instrumentos que legalizan la corrupción y legitiman a los que se enriquecen con el dinero del pueblo. Los instrumentos antes mencionados han violentado los principios de certeza, legalidad, independencia, imparcialidad y objetividad; principios rectores que manan de la constitución.
Dado que todas las instituciones creadas por el Estado Neoliberal a lo largo del tiempo han violentado los derechos y garantías constitucionales tales como: la libre expresión, la salud, acceso a la educación libre, gratuita, laica e incluyente, a la seguridad social, a la movilidad humana, a la cultura, a la recreación, vivienda y todos aquellos derechos que vayan encausados al desarrollo integral de las potencialidades del ser humano y de la sociedad en su conjunto.
Por todo lo anterior se concluye, que el único camino para asegurar las garantías individuales, culturales, sociales, educativas, de equidad de género, de movilidad humana y de los pueblos originarios, es necesario un cambio imperativo del sistema económico, político y social; para ello tenemos como primera tarea solicitar al Congreso de la Unión la renuncia inmediata de Felipe Calderón.
FORTALECIMIENTO DE NUESTRAS GARANTÍAS INDIVIDUALES, DERECHOS SOCIALES Y HUMANOS, COMO LOS DE: EDUCACIÓN, CULTURA, SALUD, VIVIENDA, RECREACIÓN, LIBERTAD DE EXPRESIÓN, MEDIO AMBIENTE, EQUIDAD DE GÉNERO, MOVILIDAD HUMANA, SEGURIDAD Y JUSTICIA.

Síntesis mesa 4.

Para hacer efectivas las garantías individuales, debemos hacer efectivo el artículo 39 de la Carta Marga en el cual se establece que: soberanía nacional reside esencial y originariamente en el pueblo. Todo poder público dimana del pueblo y se instituye para beneficio de éste. El pueblo tiene en todo tiempo el inalienable derecho de alterar o modificar la forma de su gobierno. Para lograrlo se debe legislar la ley reglamentaria al mencionado ordenamiento y poder hacer efectivo el poder popular.